mujeres
Y fue este verano cuando un hombre, un hombrecito (hombrecito creo que es el mejor modo de llamarlo, porque a pesar de poseer un cuerpo pequeño, aniñado, se nota en él una reflexividad sólo dada por la madurez del espíritu, de la personalidad -aunque sea incipiente, precaria, pero en curso-) que me dijo una frase, en medio de una conversación medianamente -al menos- filosófica, o trascendental para mí, que me dejó meditando, pensando, casi enceguecida y aturdida por el comentario tan certero, de una belleza increíble:
"Toda mujer tiene algo misterioso y algo hermoso."
Y yo me quedé pensando porque nunca había presenciado una declamación tan abreviada y a la vez tan acertada, que reflejaba mis propios pensamientos complicados, entremezclados y caóticos (como todos mis pensamientos que nunca son concisos ni precisos, sino todo lo contrario). Entonces tuve una iluminación mental y en medio de todas esas luces y confusión, no podía dejar de pensar en lo certero de esa frase. En que sí; en que es así y, por un lado, pensando en que no entiendo a la gente que le cuesta tanto ver esto y, por otro, envidiando esa claridez del espíritu a la que estoy eternamente condenada a perseguir.

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